Música : Everybody Knows You Cried Last Night - The Fratellis
Empiezo a creer que terminaré arrugándome a sobremanera si sigo durmiendo así de poco, si sigo corriendo de un lado al otro y con el tiempo saltando (sí, saltando) hacia el otro lado. En teoría estoy de vacaciones pero ni así mi pobre existencia deja de ser atropellada por la manada de sucesos que se apresuran para darse una vuelta por mi adorable green world.
En verano adelantaré unos cusos en la Universidad y estaré bajo el ardiente y asqueroso sol, lo que me lleva a haber tenido una seudo semana de vacaciones en la que cada freakin' día iba a la universidad por una cosa u otra, mes y medio de clases y dos semanas de vacaciones que tengo la idea que será algo que pase desapercibido. A pesar de que es divertidísimo lo malo es que no he podido escribir con un amigo el libro que teníamos planeado presentar para un concurso estefebrero, obviamente deberemos esperar a otra ocasión pues ninguno de los dos creo que cuente con suficiente tiempo para esto.
Si tuviera que hacer una crónica acerca de lo que ha estado pasando no terminaría, es que empezaría con una cosa y mi mente se iría por las ramas. A pesar de esto algo que creo que relaciona todo es ese pequeño, tierno e inocente don maligno que tengo. Un amigo nos dijo a Javier y a mi repetidas veces en las últimas semanas "ay, qué suerte ser su amigo y no su enemigo". Y es que al igual del muuuy regio "pozuzano" Diego Dukes, sólo se activa nuestro malvado gen con gente que detestamos o con la que creemos que el karma se ha tardado en llegar.
Es que no es nuestra culpa (y mía mucho menos). Ya les he dicho mil y un veces que creo en el karma y no sé si todos lo saben pero tras mi adorable, sensible y "rosada" persona (já!) existe un gen malvado capaz de acabar con el amor propio de cualquiera y sin que siquiera lo noten. Podrían decir que soy imprudente al publicarlo aquí exponiendo esta "habilidad", sin embargo lo peor del asunto es que ni lo notan. Además que es sólo con gente que vale la pena, realmente no me gusta gastar esa energía maligna en cualquier mortal sin importancia.
Parte de este modus operandi se respalda tras un egocentrismo claro, talento innato y capacidad de sarcasmo. Hay tanta gente (tanta) que hace tonterías por simplemente hacer sentir mal a la gente que es difícil sacar cifras, es que es tan normal, que la percepción de esto es algo que ni se da por lo cotidiano que se ha vuelto. Incluso es algo que yo podría pasar por alto ya que no tengo interés en cosas irrelevantes, sin embargo mi (nuestras) intenciones y aspiraciones de joda se ven afectadas cuando esta gente se mete con amigos míos (nuestros).
Por una de esas razones toqué al chico deshidratado en la cara (cosa de la que no sé si pueda olvidarme alguna vez..), a ese joven al que le falta agua y amor por poner cara de asco al hablar de mi adoradísimo "amíntimo" como si llegara a ser mínimamente lo que él, sinceramente ni aunque sea el ex de quien no le ha contado a su sagrada madre de él...me interesa muy poco. Es más, pensando en esto creo que es un don justiciero más que maligno.
Sí, ¡es un don justiciero!. Necesito una capa, necesito una identidad secreta (tú, my dear, puedes se "Nébula II") y un nombre pegajoso.
Bien, misterio resuelto. En realidad no era tanto como misterio, es como un PLUS el descubrir que tengo la integridad moral de Superman o esos hombres con mallas que se creen machotes. Es que eso combinado con mi buena percepción de la gente a primera vista es como algo bastante afectivo para derrumbar el muro personal de cualquiera, lo mejor es que he descubierto que no es maldad ni nada así.
Más que un don maligno es una dulce manera de conservar el equilibrio del universo. ¡Me siento tan altruista!
PD: Yo SÍ tengo una vida.
domingo 25 de enero de 2009
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